Sudáfrica 2010: ¿Debe continuar Maradona?

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Maradona sigue o se va?

Como decía un viejo arquero húngaro, llamado Gyula Grosics: “Mientras que la victoria no necesita explicación, la derrota no se puede explicar”. Ya pasaron muchos días desde que la selección argentina perdió por 4-0 ante Alemania en Sudáfrica, la primera goleada en contra de la albiceleste en un Mundial luego de aquel paseo que nos diera la Naranja Mecánica de Cruyff en 1974. En aquella oportunidad, el combinado dirigido por Vladislao Cap, José Varacka y Víctor Rodríguez era un descontrol. Quique Wolf, lateral derecho de aquella selección, todavía recuerda el desorden de las charlas técnicas con entrenadores que se contradecían todo el tiempo, debatiéndose entre la marca en zona o la del hombre a hombre. Eran los primeros años de Julio Grondona en la presidencia de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) y poco tiempo después sería él mismo quien designara al Flaco Menotti como nuevo DT de la selección, en medio del mar de críticas desatadas por la derrota ante Holanda. Menotti emprendió un nuevo proyecto, con total silencio, y gracias a él Argentina ganó sus dos primeros Mundiales Juveniles (1975 y 1979) y la primera Copa del Mundo en 1978.

Antes de este Mundial de Sudáfrica, la AFA se vio seducida por la idea de armar otro cuerpo colegiado como aquel del 74, esta vez con Sergio Batista –ex campeón en México´86 y técnico ganador de la medalla de oro en Pekín 2008– y Diego Maradona a la cabeza. Entre ellos deberían remontar la desastrosa situación de Argentina en las eliminatorias luego de que Alfio Basile abandonara el cargo bajo presión. Pero la designación de Maradona a mitad de la clasificación no fue una casualidad, ni algo del tipo: “Démosle a Dieguito una oportunidad”. Nada que ver. La llamada del nuevo DT fue una trama de Julio Grondona para sacarse de encima la amenaza de Daniel Vila, alto empresario de los medios, que quería quedarse con la AFA para ganar derechos de televisación en el fútbol argentino. La competidora directa de Vila era la cadena TyC Sports y con Vila a la cabeza, la AFA acabaría con TyC. Antes de la renuncia del seleccionador Basile, Vila se había aliado con Bilardo –técnico campeón del Mundo en el 86– para enfrentar a Grondona. Luego intentó seducir también a Maradona, pero éste se negó a hablar con él por considerarlo un desconocido. Así fue como Don Julio (Grondona), que supo de la noticia, le ofreció a Maradona una jugosa oferta como entrenador de la selección nacional. La primera idea del presidente de la AFA, como se dijo, era juntar a Maradona con Batista, pero el campeón olímpico decidió bajarse del proyecto porque veía muy turbia la cosa. Entonces Grondona habló con Bilardo, con quién estaba peleado a muerte desde que se alió a Vila, para ofrecerle un cargo de manager aprovechando que su relación con Maradona era buena. Lo loco fue que Bilardo aceptó. A su vez, el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner también le dio una mano a Grondona, nacionalizando la transmisión de algunos partidos del campeonato de Primera División 2009, que esta vez fueron emitidos por Canal 7, el canal estatal. De esta manera se neutralizó por un tiempo la amenaza de Vila. Pero la respuesta del empresario no se hizo esperar y Maradona fue el chivo expiatoria de una campaña mediática feroz contra la AFA, encarnada especialmente por los periodistas de su canal insignia, la cadena América.

Cuando Argentina clasificó para el Mundial de Sudáfrica, Maradona les contestó a los periodistas de América con una frase que no hace falta repetir.

Pues bien, ahora que ya pasó el Mundial y que Maradona dejó demostrado en el último partido ante Alemania que no genera confianza como entrenador ante equipos importantes, cobra fuerza la siguiente pregunta: ¿Se va Maradona? Para quién escribe lo más probable es que se quede, por lo menos hasta finalizar su contrato. En primer lugar porque se trata de una renuncia. Maradona es un hombre revanchista y querrá desquitarse de todo lo ocurrido, igual que lo hizo la última conferencia de prensa de las eliminatorias, luego del partido ante Uruguay. En segundo lugar porque ¿Qué puede hacer lejos del fragor de las cámaras y del calor de la competencia? O, mejor dicho ¿Qué va a hacer de bueno? Sinceramente, no lo veo alejado del mundo del espectáculo y por su salud es mejor que las cámaras estén cerca de él. Para peor, Maradona no sabe ser segundo de otro y no creo que, devaluado como está, lo acepten de actor principal, ya sea en el ámbito deportivo, político o cultural. En tercera instancia, el técnico tiene contrato hasta 2011 y es menester que se respete dicho acuerdo para no caer en la interrupción de los procesos. Sin ir más lejos, Marcelo Bielsa tuvo un Mundial horroroso en 2002 y se despidió dándole la primera medalla de oro olímpica al fútbol argentino dos años después en Atenas. Por lo tanto, si Maradona no da la talla en 2011, será suficiente. Otro tema es el apoyo que reciba en estos días. De momento las encuestas no le dan a favor (40% de los votos para que se quede, 60% para que se vaya según el diario Olé), pero algunos jugadores ya le han pedido que se quede y para Julio Grondona aún sigue siendo útil. Como se imaginarán, la salida de Maradona significaría un nuevo ataque de Daniel Vila a la AFA y, de quedarse el empresario con el mayor organismo del fútbol argentino, ahí sí que estaría todo perdido.