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Artículo de la sección:

Desgarro muscular

Carlos Antinio Vélez, comentaristas de RCN

Es tradición en Colombia (pésima tradición valga decirlo) que las transmisiones de fútbol por televisión sean relatadas al igual que en la radio, cuando en los tiempos del maestro Carlos Arturo Rueda se apelaba a la emoción antes que a la precisión. Lamento decirlo pero los tiempos han cambiado y la imagen ha cambiado a los medios de comunicación.

Y como uno se acostumbra a todo en esta país (no quiero ser reiterativo en el tema, pero ésta es otra más de nuestras insólitas mañas), ya hasta extrañamos al campeón Edgar Perea o Jairo Moncada en nuestras pantallas chicas. Sí, en nuestras pantallas cuando los hinchapedicos sabemos de antemano que el Negro Perea y Despiste Moncada se hicieron un nombre en la radio colombiana.

Tal vez el cambiazo sucedió para el mundial de Italia 90 (los más veteranos dirán que fue antes y razón tendrán). Las familias colombianas se reunían a observar el respectivo match después de 28 años sin clasificar a la fase final de una copa mundo. Papá oso trasteaba entusiasmado la televisión para la sala, mamá osa servía los manjares de su región y destapaba las cervezas, y luego un vecino de confianza silenciaba la caja mágica por iniciativa propia y encendía el equipo de sonido. Supongo que algún iluminado del show business criollo quiso democratizar ésta abominable práctica en los hogares colombianos y ahí tenemos los resultados.

Sin embargo, no es posible que también nos acostumbremos a que el autodenominado Cantante del gol (Javier Fernández) se equivoque crónicamente con los nombres de los jugadores por la velocidad misma de la narración y no se le pase por la cabeza corregir sus resbalones. Quizás ni se dé cuenta. Para fortuna del televidente, a veces se advierten los nombres en las casacas y de ésta manera podemos constatar que Zambrotta no se parece en nada a Fabio Grosso y que Frings y Fritz son dos personas completamente distintas. Errores cometemos todos, pero este es un burdo hábito que ningún productor televisivo en Colombia se ha atrevido a corregir.

Ahora, cuando nuestros comentaristas hablan más de la cuenta, se pasan de la raya mi hermano. Tuve el privilegio de seguir la pasada Eurocopa y sé de lo que hablo porque de lo que no sé prefiero hacer mutis. En aquellos días, control remoto en la mano, cambiaba de una cadena a la otra mendigando fútbol aquí y más allá como decía Eduardo Galeano, el autor de Las venas abiertas de América latina. Durante unos minutos caí en las fauces del reconocido Javier Hernández Bonnet, quien en su argot seudo científico, esbozó un par de frases acerca de un novedoso concepto futbolístico denominado “visión periférica”. Alguien podría explicarle a los profanos del país a que se refería el Catedrático. ¿Tendrá algo que ver con jugar fútbol sin balón? Y ni hablar de los cáusticos e impotables comentarios del señor Carlos Antonio Vélez.

Demos gracias al señor (no a Vélez desde luego) que en Colombia no se paga un impuesto por ver televisión como en ciertos países de Europa, porque pagar una contribución tan dolorosa para sentirse insultado es, por decir lo menos, deprimente (lo mismo pensaran aquellos que pagan el IVA o la renta como debe ser). Acaso quién se cree este personajito que destila frustración en su verborrea geométrica. Y me pregunto acá entre nos ¿es doctor en qué? En el medio colombiano falta simpleza e imaginación para decir que un equipo juega mejor que el otro. A veces da gusto oír un par de anécdotas de un tipo como Mario Alberto Kempes o el cántico de las barras en el mítico estado de Anfield, en Liverpool.

Me atrevería a decir que nuestros comentaristas se encuentran más allá del fútbol que observan los miles de aficionados en las tribunas del país, se encuentran encaramados en un pedestal levantado sobre las opiniones de aduladores e ignorantes que rondan los camerinos de los estadios locales. Por lo menos el Matador Kempes sí sabe lo que se siente arrastrar los pies por un terreno encharcado (además de ser campeón del mundo en 1978, botín de oro del respectivo torneo sucediendo al polaco Lato, pichichi de la liga española unas cuantas veces y llevar el pelo largo como en sus años mozos) y en Anfield exigen a sus jugadores porque saben lo que es ganar y perder. Más ganar que perder valga recordarlo.

Comentarios: (1)add comment

Mariana :

...
Hola Andrés, del Hincha para el Hincha...... Excelentes comentarios, lo felicito... sigan adelante con esta pagina....... aunque para esta época empiezan las vacaciones, aunque en Europa no ..... creo..... un abrazo colombianito en Francia. les haré propaganda con mis amigos. bye.


 
noviembre 22, 2008
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